“Héroes”. Primer tema de Columnistas 2012-2013

La palabra “héroe” proviene del griego antiguo ἥρως hērōs y determina a una persona singular, tanto física como moralmente, cuyo destino extraordinario le lleva a realizar hazañas sobrehumanas. Los antiguos griegos definían esta excelencia con la palabra “areté”, vocablo que describe la virtud a la que deben aspirar los hombres pero no todos pueden alcanzar.

El culto al héroe es un rasgo arquetípico de toda sociedad y época. En la Antigüedad Clásica, los héroes, hijos de un dios y un mortal, se encarnaban en guerreros de fuerza y valor extraordinarios. Siglos más tarde, en la Edad Media, el héroe tomó forma de aquellos caballeros andantes que, personificacndo los valores ideales de la época (nobleza y vasallaje) recorrían los peligrosos caminos medievales en busca de grandes hazañas que demostraran su fuerza y valentía. Mucho después, ya en el siglo XIX, aparece el héroe romántico. Esta vez no se trata de un guerrero, sino de aquel hombre que, consciente de su singularidad y diferencia con el resto de los mortales, decide vivir siguiendo sus propios ideales y rebeldía social. Al contrario que los otros dos héroes, el romántico no es un guerrero, sino el genio y el artista que reniega de una sociedad mediocre y convencional.

Pero un héroe no llega a serlo de forma anónima: necesita probar su condición sometiéndose a la “prueba”, es decir, realizar una hazaña cada vez mayor que demuestre su verdadera esencia: así, Hércules se enfrentará a sus Doce Trabajos, el caballero Lancelot emprenderá la búsqueda del santo Grial y el joven Werther se pegará un tiro como prueba de su amor incondicional.

Pues bien, después de todos estos siglos de tradición heroica, resulta que este fin de semana ha aparecido en medio de este mediocre siglo XXI un personaje, no literario sino real, cuya hazaña le puede valer el adjetivo de “héroe”. Esta vez no se trata de salvar a ninguna dama ni de aceptar el desafío de los dioses ni, mucho menos, morir de amor. Esta vez se ha tratado, simplemente, de realizar la prueba de poner en juego la vida con el único fin de demostrar  valentía o heroicidad personal. Eso sí, acompañado de una campaña publicitaria sufragada por una conocida bebida, pero todo sea porque un héroe sin fama no es héroe ni es nada. Estoy hablando del austriaco Felix Baumgartner, el primer hombre supersónico, cuya hazaña ha sido lanzarse en caída libre a más de 39.000 metros de altura.  Baumgartner no es un héroe por haber salvado a la humanidad de ningún peligro pero sí representa al arquetipo heroico clásico: el del excéntrico que arriesga su propia vida para demostrar que es capaz de conseguir lo imposible.

En resumen, en este primer trabajo de Columnistas 2012-2013 quiero que habléis, en 300 palabras, del concepto de “héroe”. Si no tenéis ni idea de por dónde empezar, os podéis guiar por las siguientes cuestiones: ¿Qué o quiénes son para vosotros los héroes? ¿Ha sido Felix Baumgartner un héroe o un loco? ¿Son sinónimos “heroicidad” y “locura”? O, simplemente, podéis escribir vuestro texto tratando de convencerme de que los héroes no existen.

Aquí os dejo el enlace  a la noticia y aquí el vídeo de la espectacular hazaña.

Fecha de entrega: LUNES 29 DE OCTUBRE.

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Categorías: Columnistas 5.0

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One Comment en ““Héroes”. Primer tema de Columnistas 2012-2013”

  1. pepesitogrillo
    17 octubre, 2012 a 11:44 #

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