La Celestina. Comentario de texto. Acto XXI

Fragmento propuesto para su comentario:

PLEBERIO. […] ¡O vida de congoxas llena, de miserias acompañada! ¡ O mundo, mundo! Muchos mucho de ti dixeron, muchos en tus qualidades metieron la mano, a diuersas cosas por oydas te compararon; yo por triste esperiencia lo contaré, como a quien las ventas y compras de tu engañosa feria no prósperamente sucedieron, como aquél que mucho ha fasta agora callado tus falsas propiedades, por no encender con odio tu yra, porque no me secasses sin tiempo esta flor que este día echaste de tu poder. Pues agora sin temor, como quien no tiene qué perder, como aquél a quien tu compañía es ya enojosa,como caminante pobre, que sin temor de los crueles salteadores va cantando en alta boz. Yo pensaua en mi más tierna edad que eras y eran tus hechos regidos por alguna orden; agora, visto el pro y la contra de tus bienandanças, me pareces vn laberinto de errores, vn desierto espantable, vna morada de fieras, juego de hombres que andan en corro, laguna llena de cieno, región llena de espinas, monte alto, campo pedregoso, prado lleno de serpientes, huerto florido y sin fruto, fuente de cuydados, río de lágrimas, mar de miserias, trabajo sin prouecho, dulce ponçoña, vana esperança, falsa alegría, verdadero dolor. Céuasnos, mundo falso, con el manjar de tus deleytes; al mejor sabor nos descubres el anzuelo: no lo podemos huyr, que nos tiene ya caçadas las voluntades. Prometes mucho, nada no cumples; échasnos de ti, porque no te podamos pedir que mantengas tus vanos prometimientos. Corremos por los prados de tus viciosos vicios, muy descuydados, a rienda suelta; descúbresnos la celada, quando ya no ay lugar de boluer.

 

 COMENTARIO DE TEXTO DE TOÑI GIL BÉJAR. 1º BC

Este fragmento se encuentra en el acto XXI de la Celestina,  comedia humanística en la que predominan los elementos teatrales sobre los narrativos: es íntegramente dialogada y carece de narrador, exceptuando el argumento general y el de cada acto, pero la trama argumental y el tratamiento del espacio y del tiempo la acercan a la estructura narrativa, por lo que no puede ser representada, sino que está escrita para ser leída. Puesto que el fragmento pertenece al acto XXI, se incluye en la parte del libro que Fernando de Rojas añadió a unos escritos, que forman el acto I.

En el fragmento, Pleberio, padre de Melibea, se lamenta de cómo es la vida y el mundo, y lo hace por su propia experiencia, ya que el mundo le ha quitado a Melibea (con su muerte), por esto dice que va sin temor alguno por la vida. Según su pensamiento, en la juventud la vida estaba regida por un orden, pero ahora se da cuenta de que no es así, el mundo es horrible y así lo describe. Nos cuenta que nos atrae con las cosas bonitas y luego nos muestra la parte negativa, y que por esta razón el mundo debe echarnos de él. Avanzamos en la vida a rienda suelta y entonces ésta nos descubre sus impedimentos cuando ya no podemos hacer nada.

El fragmento pertenece a un monólogo de Pleberio, el cual es una elegía en la que el autor se lamenta de la muerte de un ser querido. En este caso, Pleberio se lamenta de la muerte de su hija Melibea. Se observa que el lenguaje de Pleberio es culto, lo que nos da información de la clase social a la que pertenece, a esto llamamos decoro, ya que nos muestra características de los personajes por su forma de hablar, porque como es una obra de teatro, no existe un narrador que nos lo describa. Dicho monólogo no tiene utilidad en el argumento de la obra, sino que sirve para que Fernando de Rojas nos muestre lo que quiere expresar.

En cuanto a las figuras literarias, aparece una enumeración en la descripción que Pleberio realiza del mundo: «un laberinto de errores, un desierto espantable». Esta enumeración está formada por una sucesión de metáforas, todas ellas con un significado común, ya que todas hacen referencia al mundo según la visión que tiene Pleberio de éste, es decir, hacen referencia a un mundo negativo. Al principio del fragmento aparecen dos exclamaciones retóricas: «¡O vida de congoxas llena, de miserias acompañada!» y «¡O mundo, mundo!» También aparece otra metáfora: «¿Por qué no me secasses sin tiempo esta flor que este día echaste de tu poder?»; en ella, se refiere a la vida de Melibea que el mundo le ha arrebatado. Se incluyen también epítetos negativos de contraposición y paralelismos observados también en la descripción de Pleberio del mundo.  El fragmento se refiere al mundo, por lo que es una apóstrofe.

Se observa el tópico de la Fortuna, ya que Pleberio nos dice que anteriormente él pensaba que la vida seguía un orden y por tanto las personas morían según un orden, como podría ser el de la vejez, es decir, la mayoría de las personas mueren cuando llegan a una cierta edad y posteriormente descubre que eso no es así y que es la Fortuna la única causante de lo que ocurre en la vida, es decir, de los destinos humanos. En la vida no importan los actos de las personas ni cualquier otro factor, sino que por lo único que se rige la vida es por la Fortuna. Según Pleberio, la muerte de Melibea es tan sólo culpa de ésta. Para él no tienen nada que ver Celestina, ni Calisto, ni el amor, tan sólo la Fortuna. Este tema también está presente Jorge Manrique, poeta más significativo del siglo XV y por tanto contemporáneo a Fernando de Rojas. Manrique es uno de los que más trascendencia ha tenido en la historia de la literatura española. El estilo de su vida, elegante y heroica, cortesana y militar, es también el de su obra. Se observa en sus Coplas, una obra muy breve, pero de gran penetración lírica y humana. Constituyen una elegía que el autor escribe a la muerte de su padre, el maestre don Rodrigo, como un tratado de filosofía cristiana sobre la fugacidad de la vida y la transcendencia de la muerte. Entonces también podemos relacionar el fragmento con el tópico vita flumen, la vida fluye como un río que va a desembocar al mar, la muerte, y con el tempus fugit, es decir, la fugacidad con la que pasa la vida de Melibea, en lo cual aparece también otro tópico, vita brevis.

Está presente el tópico vanitas vanitatum (vanidad de vanidades) especialmente en la frase: cévasnos, mundo falso con el manjar de tus deleytes, nada merece la pena, porque no es posible alcanzar la satisfacción plena, se intenta ser más de lo que se pude ser y desear, cuando uno consigue su deseo desea más y nuestro insaciable orgullo nunca se satisface. Por tanto lo ideal  es vivir sin deseos, sin esperar nada. Con esa frase nos quiere decir que el mundo nos muestra las cosas buenas para posteriormente mostrarnos la parte negativa y que no podemos evitarlas. También está presente este tópico en las Coplas de Jorge Manrique.

Nos muestra un claro desprecio del mundo, por lo que está presente el tópico de de contemptu mundi, se puede observar en frases como: «laberinto de errores, prado lleno de serpientes», nos quiere transmitir que todo el que está en el mundo está confundido, que nada tiene sentido y nada se puede explicar.  Por esto hace una descripción tan dura y tan crítica. Lo compara con un laberinto porque en la vida se puede creer que se sabe cómo será el curso de las cosas y luego, cuando menos se espera, todo cambia.

Aparece el tópico del engaño a los ojos, todo lo que percibimos por los sentidos es falso. Todas las cosas que vemos son reflejo imperfecto de la verdad. Como ocurre en el mito de la caverna, de Platón.  Nada es lo que parece, todo es apariencia. El mundo es falsedad, es engaño.

Aparece al final de la obra el tópico de lachrimarum valle (la vida es un valle de lágrimas) ya que todo el fragmento es una lamentación por la muerte de Melibea.

Se podría observar la muerte como igualadora social, ya que tanto Celestina, que pertenece a una clase social baja, muere y también lo hace Melibea a pesar de que pertenezca a una clase social más alta. Por lo que mueren sin distinción al fin y al cabo.

En las últimas palabras de Pleberio se aprecia también una referencia a las Coplas de Jorge Manrique, ya que aparecen prácticamente igual en ambos libros, en ambos hablan de la Fortuna.

En este fragmento, como en todo el monólogo que constituye este último acto de la Celestina, Fernando de Rojas habla por boca de Pleberio. Nos transmite su intención a la hora de escribir la obra y nos expresa su verdadera personalidad y forma de pensar, así como su conciencia del mundo. Nos explica qué nos ocurre si nos guiamos por la codicia. Como Fernando de Rojas nos transmite sus pensamientos, lo hace por medio de un personaje bien visto en la obra, Pleberio que es la voz de la honradez y un ejemplo del hombre bueno de la época.

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Categorías: 1º Bachillerato Los Cantos, Reflexiones, Trabajos Los Cantos

Autor:Estudiantes

Estudiantes de Bullas y San Javier

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2 comentarios en “La Celestina. Comentario de texto. Acto XXI”

  1. 22 enero, 2012 a 22:17 #

    Reblogged this on elagoradelafilosofia.

  2. 12 junio, 2014 a 8:33 #

    Reblogueó esto en Carmenprats's Blogy comentado:
    Buen comentario de la historia y del discurso. La literatura está llena de buenos consejos pero hay saber leer para encontrarlos. Gracias a la compañera por compartir.

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