La película de la semana: La jauría humana

Robert “Bubber” Reeves se ha escapado de la cárcel y regresa a su pueblo natal. La noticia corre como reguero de pólvora. Es motivo de conversación en la calle, en el bar, en el banco, en la tienda de la esquina. Bubber ha dejado cuentas pendientes en el pueblo, dicen, y seguro que viene a saldarlas. Se rumorea además que una de esas cuentas podría ser, por ejemplo, Jake Rogers, hijo del magnate de la zona, Val Rogers, que se entiende con Anna, nada más y nada menos que la mujer del presidiario fugado; o el tonto y cobarde Edwin Stewart, que está muerto de miedo porque cree que Bubber se vengará por algo que les pasó a ambos cuando tenían quince años. De todas formas, a pesar de que hay quien le teme, e incluso quien le espera, la mayoría de la gente coincide en una cosa: nadie va a fastidiar así como así una noche de sábado. Y eso es precisamente lo que más mosquea al sheriff Calder, que se huele que la juerga nocturna bien pueda convertirse en un juego multitudinario de tiro al blanco, cuando no en un linchamiento popular en toda regla.

La película se llama The chase –“la persecución” o “la caza”-, aunque en España se conoce con el título mucho más literario de La jauría humana. Es uno de esos raros casos en que la supuesta traducción supera al original, pues en esa palabra, “jauría”, reside el auténtico significado del film. Y es que, a pesar de que posee una lectura sociopolítica muy propia de la época -el film es de 1966, y por lo tanto estamos en la década de los movimientos civiles made in USA-, ha envejecido, como el buen vino, de forma magnífica, y su lectura moral y ética aún está de plena actualidad.

Arthur Penn, director que -lo confieso- nunca fue santo de mi devoción -de entre todas sus obras me quedo, sin dudarlo, con esta-, ofrece aquí un retrato despiadado del alma humana en sus dos facetas: la individual y, sobre todo, la social. Desde los primeros minutos, y a medida que se nos va presentando a los personajes, ya vemos cuál es la tesis principal de la película: el ser humano es brutal, ignorante y egoísta, sí, pero si encima se une a sus semejantes, se convierte en la más despreciable máquina de causar dolor que ha engendrado la Madre Naturaleza. La juerga de un sábado por la noche -uno de tantos, y muy parecido, por cierto, a cualquiera de los que habitualmente vivís vosotros- es la excusa perfecta que Penn utiliza, basándose en la obra teatral de Horton Foote y ayudado por el magnífico guión de Lillian Hellman, para mostrarnos una sociedad profundamente enferma, cuyos miembros aparecen caracterizados como auténticos monstruos sedientos de sangre. De entre todos los personajes, solo a uno salva el guión, al sheriff Calder, que se las verá y se las deseará para poner freno a semejante locura colectiva.

Pero, si el argumento, por devastador, es atractivo, el elenco de actores que se dan cita en el film lo convierte en uno de los mejor interpretados que conozco. El monumental Marlon Brando, en el papel de sheriff, firma aquí uno de sus mejores trabajos, al igual la espectacular Jane Fonda -Anna Reeves, esposa de Bubber Reeves-, de la que todos (y todas) os enamoraréis perdidamente. A estos dos gigantes hay que unir a unos jovencísimos Robert Redford -en el papel de Bubber, que lo lanzaría definitivamente al estrellato (un año después rodaría, también junto a Jane Fonda, Descalzos por el parque)-, Robert Duvall -encarnando al cornudo, estúpido y cobarde Edwin Stewart- y James Fox -Jake Rogers, amante de Anne Reeves y heredero de Val Rogers, interpretado por E. G. Marshall-.

¿Por qué no debéis perdérosla? Pues porque es una peli inquietante y demoledora, que os mantendrá enganchados hasta el final mientras sentís cómo dentro de vosotros la tensión va in crescendo. Y también, qué diablos, porque dejaréis de mirar a eso que algunos llamamos masa, plebe, vulgo o populacho con la condescendencia o despreocupación con que soléis hacerlo. Recordaréis a partir de ahora el puñetazo que os propinó en el estómago esta película y aprenderéis por fin que Hobbes estaba equivocado: el hombre no es un lobo para el hombre, sino una hiena enloquecida.

Pinchad aquí para descargaros la película, y que Dios os pille confesados.

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Categorías: Recomendaciones, Reflexiones

Autor:David López Sandoval

Profesor del IES Los Cantos

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2 comentarios en “La película de la semana: La jauría humana”

  1. 21 noviembre, 2011 a 1:04 #

    Como dices demoledora y realizada en una época, donde la critica social era tres cosas. Entretenida, inteligente y con actores que saben actuar. Estas tres cosas, ultimamente parece que se pierden en favor de otras digamos que mas extrañas. Saludos y buen comentario

  2. 21 noviembre, 2011 a 20:42 #

    Creo que, precisamente en esas tres cosas que señala, los americanos -los anglosajones, en general- suelen ser unos auténticos maestros. La capacidad que tienen para “autoinspecccionarse”, para meter el dedo en sus propias llagas más la quisiéramos nosotros. Aquí pasamos del esperpento gritón al eterno y cansino tema de las dos Españas. Una excepción, por supuesto, Berlanga -y no todo Berlanga-; pero pare usted de contar.

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