Ser o no ser. Nuevo número de Muralidades

¿Cuál es más digna acción del ánimo, sufrir los tiros penetrantes de la fortuna injusta, u oponer los brazos a este torrente de calamidades, y darlas fin con atrevida resistencia? Morir es dormir. ¿No más? ¿Y por un sueño, diremos, las aflicciones se acabaron y los dolores sin número, patrimonio de nuestra débil naturaleza?… Este es un término que deberíamos solicitar con ansia. Morir es dormir… y tal vez soñar. Sí, y ved aquí el grande obstáculo, porque el considerar qué sueños podrán ocurrir en el silencio del sepulcro, cuando hayamos abandonado este despojo mortal, es razón harto poderosa para detenernos. Esta es la consideración que hace nuestra infelicidad tan larga. ¿Quién, si esto no fuese, aguantaría la lentitud de los tribunales, la insolencia de los empleados, las tropelías que recibe pacífico el mérito de los hombres más indignos, las angustias de un mal pagado amor, las injurias y quebrantos de la edad, la violencia de los tiranos, el desprecio de los soberbios? Cuando el que esto sufre, pudiera procurar su quietud con sólo un puñal. ¿Quién podría tolerar tanta opresión, sudando, gimiendo bajo el peso de una vida molesta si no fuese que el temor de que existe alguna cosa más allá…

HAMLET. Act. III. Esc. IV

Según J. Lewis, vivimos en un mundo donde las apariencias, muchas veces, adquieren un valor desproporcionado y definitivo y donde la lógica de los hechos se transforma en una amalgama de especulaciones.Las apariencias suelen dominar casi todo el quehacer humano y crean los esquemas y los estereotipos.

Si nos preguntamos quiénes somos realmente,  la cuestión podría tener una serie de respuestas infinitas. Todo depende de cómo nos contemplamos y de cómo los demás lo hacen en el marco de una realidad que es casi siempre subjetiva y variable y donde los hechos del pasado se distorsionan y se ajustan a la necesidad psicológica de cada individuo, de conciliar lo que fue con lo que es y de demostrarse a sí mismo y a los demás que la razón, la lógica y el sentido común, giran más o menos siempre alrededor de uno.

Tenemos que tener mucho cuidado a la hora de hacer análisis  porque los hechos suelen transformarse, a veces, en un cúmulo de mentiras audaces. La gente, en ocasiones, no capta la diferencia y suele andar hacia un lado y hacia el otro dependiendo del lugar en el que esté la fuerza y el poder de influencia de quienes crean la opinión pública y la mágica fantasía de este mundo de ambiciones, oportunismos y sobre todo… de apariencias.

Reflexionar, pensar en la sociedad, mirar la preocupación que existe por la opinión ajena, el temor a la murmuración, el deseo de aparentar lo que no somos, y, en definitiva, la hipocresía que enmascara y oculta la realidadesta es la cuestión del nuevo número de Muralidades.

Fecha de entrega : Jueves 17 de noviembre.

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Categorías: Reflexiones

Autor:Anabel Martínez Puertas

Profesora del IES Los Cantos

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