“Don Álvaro o la fuerza del sino”. Duque de Rivas

Por Esperanza Gea Caballero. 4º A

Ángel María de Saavedra y Ramírez de Baquedano, más conocido como Duque de Rivas, (Córdoba, 1791 – Madrid, 1865), vivió en pleno romanticismo y tiene obras  narrativas, poéticas y teatrales. Ganó su fama actual por su mayor creación literaria: “Don Álvaro o la fuerza del sino” que se tomó como ejemplo de obra romántica ya que alberga todas las características del teatro de esta época: mezcla de prosa y verso, un protagonista misterioso, la presencia de la muerte, el suicidio… Otros dramas característicos también de este periodo serían: “Los Amantes de Teruel” de Juan Eugenio de Hartzenbusch , “La conjuración de Venecia” de Martínez de la Rosa o “Don Juan Tenorio” de José Zorrilla.

Nos centraremos en la obra del Duque de Rivas, de la cual vamos a destacar los personajes principales. Principalmente encontramos a Don Álvaro, que es modelo de héroe romántico por su intriga, valentía y representación de la clase burguesa. Se presenta como un hombre afable  de mucha influencia y amigos, al cual siempre le persigue la mala fortuna y una serie de hechos catastróficos que terminan por conducirlo al suicidio. Esta serie de hechos están íntimamente relacionados con una mujer y con un amor  al margen de la sociedad y las reglas morales de la época. Seguidamente encontramos a Leonor, que es el amor de Don Álvaro,  es una mujer sensible muy influida por  el peso de la sociedad  pero que se deja llevar por el amor que siente por Don Álvaro. Arrepentida y huyendo de sus hermanos se esconde en un monasterio donde suplica el perdón de Dios por sus actos.

Duque de Rivas

Don Álvaro está completamente enamorado de Doña Leonor, que es la hija del Marqués de Calatrava. Este está totalmente en contra de la relación que se establece entre los dos y decide ponerle remedio impidiéndoles que se vean, por lo cual ellos traman un plan para escaparse juntos. Todo sale mal y en un desafortunado incidente Álvaro mata al padre y huye, creyendo a Doña Leonor muerta. Esta, totalmente decepcionada y arrepentida por sus actos, escapa a un monasterio para pasar allí el resto de sus días e implorar el perdón de Dios. Don Álvaro en cambio se va a Cádiz bajo el pseudónimo de Fadrique de Herreros. Allí se convierte en un buen soldado y se gana el aprecio de muchos. Pasado un tiempo, casualmente se encuentra con Carlos (el hermano de Leonor) al que salva la vida y  con el cual crea  amistad. Al darse cuenta Carlos de que Fadrique es Álvaro le reta a duelo y lo pierde. A Don Álvaro lo meten en la cárcel, pero un ataque alemán escapa y huye a un monasterio para hacerse monje. Allí es encontrado por Don Alfonso (el último hermano de Leonor), que busca venganza por la muerte de su padre y su hermano. Termina perdiendo, y cuando lo hiere Álvaro, va a buscar ayuda al monasterio que había cerca, en el cual estaba Doña Leonor. Tras ver la actual situación, Álvaro, que  no soporta tal sufrimiento, sube a la colina más alta y se precipita por ella.

La obra mezcla es lenguaje coloquial y el más culto dependiendo de las situaciones, lo que le da un aire más realista. Hay como un halo de misterio que envuelve al protagonista y a las diferentes escenas  que lo rodean, lo que le da a la obra un punto interesante que la convierte en una obra de teatro tan bonita como trágica.

Anuncios

Etiquetas:,

Categorías: La columna de Fígaro

Autor:David López Sandoval

Profesor del IES Los Cantos

Síguenos en...

Aún no hay comentarios.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: