“Don Juan Tenorio”. José Zorrilla

Por Esperanza Gea Caballero. 4º A

El dramaturgo y poeta español José Zorrilla nació en Valladolid en 1817 para morir en Madrid en 1893. Cultivó todos los géneros poéticos (lírica, drama y épica). Tres elementos importantes guiaron su obra: el primero fue la culpabilidad por la relación que mantenía con su padre, llevándole a escribir “Recuerdos del tiempo viejo”;  el segundo fue su temperamento en sus relaciones sentimentales, escribiendo en este ámbito “Don Juan Tenorio”; el tercero y último (aunque no sea concluyente) se cree que  está relacionado con su estado de salud, ya que en el libro “Cuentos de un loco,” 1853, y en autobiografía  “Recuerdos del tiempo viejo”, habla de alucinaciones, sonambulismo e incluso de una doble personalidad.

“Don Juan Tenorio” es un drama en verso cuyo protagonista es el que le da nombre al libro. Don Juan se podría describir como un villano sin ningún tipo de sentimientos, valiente, cruel y mujeriego. La otra cara de este se muestra como un hombre romántico y piadoso. Dentro de esa máscara que se ha ganado por sus malos actos se encuentra un hombre hermoso de corazón que se aflige ante Dios como cualquier otro.

Todo empezó en  una taberna de Sevilla donde caballeros,  escuderos, criados y demás  esperaban el encuentro entre Don Juan Tenorio y Don Luis Mejía. El motivo no era más que comprobar el ganador de una apuesta. Esta consistía en nada menos que ver quién de los dos era más “mala cabeza”, siendo los dos, como eran, mujeriegos, habiendo matado a hombres en duelo y habiéndose ganado fama de hombres invencibles.  Gana  Don Juan. Al oír dichos argumentos el padre de Don Juan lo rechaza como hijo y el Comendador le quita la mano de su hija para seguir con su honra. Mejía invita a Tenorio a su boda, que tendrá lugar al día siguiente. Don Juan, en vista de la nueva situación, decide sin más dilación arrebatarle la esposa a Luis (Doña Ana) y la hija al Comendador (Doña Inés)

Tras esto mandan encerrar a los dos en la cárcel. Por distintos medios logran salir de ésta y coinciden los dos en casa de Doña Ana. Tenorio secuestra a Mejía y lo encierra en su bodega para que no pueda casarse. Así soborna a la crida de Ana para que le dé la llave de la casa.

Tras esto, va al encuentro con Brígida que es una beata del convento donde se encuentra doña Inés, y que ayuda a Don Juan a conquistarla. Doña Inés se presenta como una joven inconsciente, pura y noble que pierde la cabeza por don Juan. En la noche Brígida le da un libro de Tenorio dentro del  que hay una carta llena de amor. Tras su lectura, Inés queda totalmente absorta en el pensamiento de Don Juan. En ese momento entra en la habitación y esta se desmaya para. Acto seguido, Tenorio la recoge y la saca en brazos.

José Zorrilla

Una vez en casa de Tenorio, Inés despierta confusa y le mienten diciendo que la salvaron de un incendio.  Al poco llega Mejía para batirse en duelo con Tenorio pues no soporta que le quite a Doña Ana. También sale a escena el Comendador que lo desafía igualmente por el rapto de su hija. Tras una breve discusión, Don Juan asesina a los dos y huye para no ser detenido. Cuando entra la guardia cogen a Doña Inés y le informan de lo ocurrido.

Al paso de no mucho tiempo va Don Juan a visitar el sepulcro y entonces se encuentra con la sombra de Doña Inés que había muerto de amor por el abandono de  de Don Juan. Él la cree una visión y no le da  la más importancia que la de un sueño. Entonces se encuentra con dos amigos  -Avellaneda y  Centellas- y los invita a cenar a su casa. Estando ya en su casa, a mitad de la cena, se oyen llamadas. Acto seguido, los dos acompañantes se desmayan al contemplar la figura de mármol del Comendador en el salón. Éste le anuncia su muerte. Para cuando ya se ha ido,  Avellaneda y Centellas despiertan. Don Juan cree que es una broma de estos y se enfada hasta tal punto que decide batirse en duelo con ambos. La escena cambia  y se encuentra con doña Inés y con el Comendador  que le  hacen presenciar su entierro y ver sus cenizas.  Había muerto a manos del capitán. Así, quedando con Inés, las dos almas quedan juntas. El amor que sentían ambos es lo que salva a Don Juan del infierno.

Este libro me ha parecido una magnífica obra teatral  que tiene una combinación de todos los aspectos del Romanticismo: religiosidad, fantasía, amor, venganza, terror, humor, decepción y una continua crítica a la sociedad de la época. Lo vemos por ejemplo en la presencia  de la muerte, la mujeres…  A la misma vez ese Romanticismo que muestra con Inés se nos revela en frases como: “Inés, alma de mi alma, perpetuo imán de mi vida”. Siempre, hasta en los corazones que parecen inescrutables, se tendrá una parte de nosotros mismos que podrá salvarnos.

 

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Categorías: La columna de Fígaro

Autor:David López Sandoval

Profesor del IES Los Cantos

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